Parque García Sanabria

Parque García Sanabria

La ciudad de Santa Cruz de Tenerife alberga muchas gratas sorpresas al visitante que dedica el tiempo necesario para recorrer sus ajardinadas calles y preciosos rincones históricos, siempre rezumando, en la mayor parte de las ocasiones, elementos modernistas y eclécticos, tendencias arquitectónicas dominantes en el período en que la ciudad experimentó su primer gran ensanche.

Uno de esos interesantes secretos a voces a de la ciudad es el Parque García Sanabria. El parque, construido por suscripción popular en los años veinte del siglo pasado, alberga una maravillosa colección de plantas exóticas traídas de los cinco continentes habitados, plantas que a lo largo de los casi cien años de historia de este magnífico recinto, han devenido, por su variedad y desarrollo, en un auténtico jardín botánico, como pocos habrá en el mundo, de entrada gratuita y disfrute público.

Este precioso y extenso jardín tropical de 67.230m2, pasa por ser el parque urbano de mayor extensión de las Islas Canarias y es sin duda por derecho propio un rincón mágico de Tenerife, aunque en esta ocasión y sin negar su condición de vergel, construido por los habitantes de la isla de Tenerife.

Es imprescindible resaltar la altura y belleza de la enorme colección de palmeras y árboles que jalonan este magnífico jardín de Tenerife, rodeado de preciosas casas históricas de factura modernista, especialmente en lo que respecta a la calle Numancia que le sirve de perímetro exterior por su vertiente oeste.

Este remanso de paz, pulmón de la capital de Tenerife, se caracteriza por disponer de muchísimas zonas diferenciadas, donde se juntan desde abuelos y padres paseando con sus nietos o hijos, a ávidos lectores en busca de bellos rincones solitarios, o simples paseantes disfrutando de la fiesta de color de un parque eternamente en flor.

Las apacibles fuentes, las recónditas placitas, los túneles formados por cañas de bambú, las múltiples estatuas fruto de donaciones de enamorados de la ciudad o de compras de la misma, las rosaledas, los lugares de recreo para los niños, los estanques de nenúfares…todo encuentra su sitio en este mágico rincón de Tenerife de visita obligada.

No sería justo sin embargo, no finalizar sin una mención especial al fantástico reloj floral del parque, fruto de la donación de quien fuera cónsul de Dinamarca en la isla en el año 1958, el Sr. Larsen, haciendo de Tenerife, uno de los privilegiados lugares del mundo en tener un reloj de estas características junto a Viña del Mar en Chile, Melbourne en Australia, Teherán en Irán…dando así continuidad a una larga tradición iniciada por John McHattie y el maestro relojero James Ritchie en 1903 en los West Princes Street Gardens de Edimburgo, si bien parece que desde 1900 existía uno en la localidad suiza de Les Avants.