Restaurante Carbo

Restaurante Carbo Tenerife

En la zona turística del Sur de Tenerife y a escasos metros de la famosa Playa de las Vistas, existen multitud de opciones gastronómicas donde la tónica general es la mediocridad. Comida estándar para paladares poco exigentes. Como siempre, toda regla tiene su excepción y en este caso el Restaurante Carbo, es una sonora y destacada excepción.

Ayer, en una noche cálida de verano, disfrutamos de una excepcional cena y de todo el mimo y la atención del Chef de este magnífico templo del buen yantar, el cocinero brasileño de formación vasca, D. Diogo Ferro.

Cuando plato tras plato te sumerges en el disfrute gastronómico pleno, no cabe más que interesarte por la vida y milagros del responsable de tal alarde gastronómico y así es como conocí a Diogo y este me comentó sobre su formación gastronómica en la escuela de cocina de Artxanda, la decana de Bizkaia, de su paso por los fogones del Mugaritz, Martín Berasategi en Lasarte, del Restaurante Munua en el Museo Guggenheim de Bilbao, la selecta Abadía de Retuerta en Valladolid,...y claro, tantos años de experiencia en tan egregias escuelas no pueden dar otro resultado que la excelencia.

No sé por dónde empezar a la hora de describir los diferentes platos que integraron el generoso menú degustación que disfrutamos anoche, una combinación sublime de sabores tradicionales presentados conforme a los cánones más vanguardistas y con toques de cocina fusión. 

Quizás fue el plato de gambas preparadas con singular acierto fusionando elementos peruanos y orientales, quizás el extraordinario montadito de foie con crujiente caramelizado sobre una base de requesón y guayaba, quizás el solomillo al vapor con esencias de Bourbon, la concentrada salsa reducción de la empanadilla de rabo de toro, o los sorbetes de hierbabuena al ron, o el magnífico milhojas de crujiente berenjena con helado de tomate y requesón,...no lo sé, describirlos sería del todo insuficiente. El Carbo es una experiencia que necesita ser vivida y experimentada en todos sus detalles de vajilla, cristalería, cubertería, decoración floral de los platos, aromas y sabores.

No quisiera terminar sin mencionar la extraordinaria bodega. Bodega experimental diría yo. Frente a tantos restaurantes con bodegas repletas de vinos clasicotes sin duende, el Restaurante Carbo tiene una selección de vinos de series limitadas y extraordinaria calidad. En la noche de ayer, escogimos dos vinos canarios extraordinarios, de mi muy admirado enólogo Alejandro Gallo. El blanco, que no había probado, fruto de un magnífico coupage de Malvasía Aromática y Marmajuelo, y el tinto, ya conocido por mí, fruto de un coupage entre Tintilla y Vijariego Negro. Estos vinos pusieron el broche de oro a una cena memorable, que transmito con el ánimo de que más residentes y visitantes de Tenerife puedan disfrutar de lo que hoy es sin duda uno de los mejores restaurantes de la isla.